lunes, 17 de agosto de 2009
No te rindas.
No te rindas, aún estás a tiempo de alcanzar y comenzar de nuevo. Aceptar tus sombras, enterrar tus miedos, liberar el lastre, retomar el vuelo. No te rindas que la vida es eso, continuar el viaje, perseguir tus sueños, destapar el cielo. No te rindas, aunque el frío queme, aunque el miedo muerda, aunque el sol se esconda y se calle el viento.Aún hay fuego en tu alma, hay vida en tus sueños. Porque la vida es tuya y tuyo también el deseo. Porque no hay heridas que no cure el tiempo. Abrir las puertas, quitar los cerrojos, abandonar las murallas que te protegieron.Vivir la vida y aceptar el reto, recuperar la risa.Bajar la guardia y extender las manos, desplegar las alas...Porque cada día es un comienzo nuevo, porque esta es la hora y el mejor momento. Porque no estás sola, porque yo te quiero.
jueves, 13 de agosto de 2009
Dolerás.
Dolerás. Seguro que lo harás.
Como arrancarse la piel a tiras. O clavarse cristales bajo las uñas. Como un amanecer sin ti.
Como una noche sin luna, o un día sin atardecer. Mucho más que eso.
Porque sin ti, estaré vacía. Como una vida sin música. Porque estarás en cada esquina de mi mente, pero me faltaran tus abrazos mañaneros en cada recodo de mi piel.
Frustrada, como un sueño interrumpido. Nostálgica, como un amante solitario por las calles de París.Hasta que poco a poco, pases a ocupar un único rincón de mí donde permanecer.
Hasta que el mar deje de recordarme la profundidad de tus ojos. Hasta que aprenda a vivir sin ti.
Pero a pesar de todo, dolerás. Porque no hay nada más triste que un recuerdo feliz.
Como arrancarse la piel a tiras. O clavarse cristales bajo las uñas. Como un amanecer sin ti.
Como una noche sin luna, o un día sin atardecer. Mucho más que eso.
Porque sin ti, estaré vacía. Como una vida sin música. Porque estarás en cada esquina de mi mente, pero me faltaran tus abrazos mañaneros en cada recodo de mi piel.
Frustrada, como un sueño interrumpido. Nostálgica, como un amante solitario por las calles de París.Hasta que poco a poco, pases a ocupar un único rincón de mí donde permanecer.
Hasta que el mar deje de recordarme la profundidad de tus ojos. Hasta que aprenda a vivir sin ti.
Pero a pesar de todo, dolerás. Porque no hay nada más triste que un recuerdo feliz.
miércoles, 12 de agosto de 2009
Sueños con sabor a sal.
Se fue. Sin decir adiós, ni dar explicaciones. Se fue buscando sueños en el mar.
Siguiendo un canto de sirena, dejo a un lado su pasado para buscar su presente. Buscando un corazón de sal que le escociera en la herida de su alma. Que le hiciera sentir de nuevo.
Bebiéndose la brisa, rompiendo olas al amanecer.
Pero los cantos de sirena hacen naufragar, y ella no fue la excepción.
Tras un último susurro al oído, se sumergió en una espiral de mareas enfurecidas.
Y la fuerza de las aguas, le arrebato la vista. Y cuando más perdida se sentía, lo notó. Notó el ardor de la sal en las venas, haciéndola sentir de nuevo.
Y alcanzó a escuchar su voz, y a perderse en el tacto de esa piel que buscaba sin saber que ya la había encontrado. Se descubrió besado el corazón del mar…Y cuando despertó, con la luz del amanecer bañando la playa, la descubrió a su lado.
Reconoció su voz, su tacto, la sensación de ardor en las venas.
Y volvió a dejarse llevar por el canto de una sirena, pero esta vez, esta vez no naufragó.
Siguiendo un canto de sirena, dejo a un lado su pasado para buscar su presente. Buscando un corazón de sal que le escociera en la herida de su alma. Que le hiciera sentir de nuevo.
Bebiéndose la brisa, rompiendo olas al amanecer.
Pero los cantos de sirena hacen naufragar, y ella no fue la excepción.
Tras un último susurro al oído, se sumergió en una espiral de mareas enfurecidas.
Y la fuerza de las aguas, le arrebato la vista. Y cuando más perdida se sentía, lo notó. Notó el ardor de la sal en las venas, haciéndola sentir de nuevo.
Y alcanzó a escuchar su voz, y a perderse en el tacto de esa piel que buscaba sin saber que ya la había encontrado. Se descubrió besado el corazón del mar…Y cuando despertó, con la luz del amanecer bañando la playa, la descubrió a su lado.
Reconoció su voz, su tacto, la sensación de ardor en las venas.
Y volvió a dejarse llevar por el canto de una sirena, pero esta vez, esta vez no naufragó.
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