miércoles, 14 de enero de 2009
Promesas de una tarde de verano
Cuando me miras, ya no veo nada en tus ojos. Eras capaz de transmitirme miles de cosas con ellos, y ahora, nada.
Un día, no se precisar en que momento exacto, el brillo que se adivinaba en tus pupilas, se extinguió; se borraron las palabras silenciosas que se asomaban en tus ojos color miel, palabras que me decian que deseaban sentirme cerca, lo mas cerca posible; palabras que se negaban a dejarme marchar; que me suplicaban un beso, una caricia, un abrazo.
Se difumino la sonrisa que siempre tenias reservada para mí. Esa sonrisa de dientes perfectos, que yo sentia solo mia.
La complicidad que nos unia se perdió en lo mas profundo del vacío, y dejé de leerte el pensamiento, y deje de adivinar tus deseos antes de que los pronunciaras en voz alta.
El sonido del telefono no interrumpe mis sueños cuando no puedes dormir. Solias decirme que escuchar mi voz te ayudaba a relajarte, y a conciliar el sueño.
¿Recuerdas aquella noche que pase a tu lado? Te dormiste entre mis brazos despues de susurrar miles de promesas a media voz, promesas que se ha tragado el olvido.
Siento que te he perdido. Que el tiempo de las tardes de verano en las que contabamos estrellas desde la azotea, ha llegado a su fin. Ya no me interesan las estrellas. Ni las canciones de amor, esas que me hacias escuchar cada tarde, y que me acabaron gustando porque me hablaban de ti.
Ya no me paso las horas esperando que las agujas del reloj avancen mas deprisa, para poder sentirte de nuevo. Ahora solo espero que avancen hacia atrás, hacia esas tardes de verano alejadas en el tiempo, pero tan cercanas en mi mente.
Fue una de esas tardes cuando me prometiste que nada te separararia de mi. Y ya ves, al final va a ser cierto que las palabras se las lleva el viento.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario